Equilibrio, orden y humildad. Tres palabras que definen a Cecilia Mesa, la capitana de Barracas Central del fútbol femenino, que tiene una historia familiar siempre ligada a la pelota.
Su relación con el fútbol, podríamos decir, se inicia con la semilla plantada por su abuelo, quien llegó a jugar en las divisiones inferiores de Boca Juniors. Luego, aparecería en escena su padre, quien fundó una escuelita de fútbol en un club de barrio llamado “La Amistad”. Allí fue donde Cecilia comenzó a desarrollar más a fondo esta pasión por la redonda, ya en plena adolescencia: “Mi papá armó una escuelita de baby fútbol para los chicos y de a poco se fueron sumando más chicas y las mamás del club. Así armamos dos equipos y empezamos a ir a torneos. Mi papá siempre nos apoyó”.
Luego llegarían las pruebas y la oportunidad para comenzar a jugar en cancha grande. En Deportivo Laferrere sería su estreno y defendería esa camiseta durante cuatro años. Consolidada en el centro del campo de juego, recibió llamados de varios clubes hasta que se decidió por jugar en Chacarita: “Iba a ser un sacrificio muy grande pero el proyecto me convenció y valió la pena porque me encontré con una gran familia. Lo dimos todo, fue un gran año para mí porque estuvimos muy cerca de llegar a la final por el ascenso”.
Su llegada a Barracas se da gracias a otras jugadoras que también fueron compañeras de ella en Laferrere y Chacarita: “No sabía cómo iba a hacer este año y me animé a venir a Barracas. Sabía que era todo nuevo, que iba ser un desafío más para mí. Matias, el DT, me contó su proyecto y decidí quedarme, les dije a las chicas para que vengan y todas dijeron que sí, no me costó convencerlas”.
Después de varios años, uno naturaliza verla a Cecilia como capitana, sin embargo, ella ensaya una explicación de por qué la eligen para ocupar ese rol en cada plantel: “Creería que por la disciplina, por mi compromiso, el siempre intentar que todo esté bien dentro y fuera de la cancha, que disfrutemos los momentos. Me eligieron y, sin dudas, estoy muy orgullosa de eso. Voy a dar lo mejor de mí para poder dejarnos en lo más alto”.
Hoy por hoy, las Guapas se van acomodando como protagonistas de la Primera C y la capitana entiende mejor que nadie dónde está la clave del equipo: “Estamos muy bien, es un grupo humano hermoso, eso es lo principal. El compañerismo, la unión, el apoyo de cada una de nosotras vale todo y se refleja en cada partido. Sabemos que hay que entrenar duro para poder lograr lo que tanto queremos y estamos dispuestas a eso, a dar lo mejor de cada una dentro y fuera de las canchas”.
De raíces futboleras ligadas a los hombres de la familia a un legado que tomaron las mujeres para trascender porque, no solo Cecilia y Evelin -también jugadora de Barracas- siguieron los pasos de su abuelo: “Tengo a mi hermana de 10 años que es arquera y está jugando en Huracán hace dos años. Verla a ella que disfruta todo eso es hermoso porque antes no se veían estas cosas”.
Cecilia Mesa, a sus 33 años, mira hacia atrás y observa todo el agua que ha pasado bajo el puente. Su presente la encuentra disfrutando de este momento futbolístico en Barracas, confía en sus compañeras, en el proyecto y se para firme en el medio de la cancha para cerrar la entrevista con una afirmación muy clara: “Formamos una gran familia y emblema del equipo somos todas”.







