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“¡Pegale vos Mar!” gritan desde el banco de suplentes… y ella le pega para clavar la redonda en un ángulo, festejando así, un gol más de tiro libre, una de las especialidades de Maryury Sánchez que, en esta entrevista, nos cuenta un poco quién es y cómo vive este momento de Barracas Central en la Primera C.

De familia colombiana, Maryury se crió en un pueblo llamado Coloncito, en el estado de Táchira. Cuando era pequeña, su padre tenía una escuelita de fútbol llamada Bodega del Sol, ese lugar y su progenitor la inspiraron a dar sus primeros pasos en el fútbol: “Terminé enamorándome del futbol por mi papa, me lo heredó, me dio el mejor regalo del mundo, hoy en día amo este bello deporte”.

Jugó con varones hasta los 10 años, mas o menos, pero cuando estaba en la secundaria y ya contaba con 14 años de edad, se organizaron unos juegos nacionales escolares y ahí su vida dio un giro: “Un entrenador (Miguel Guerra) decide que participara con ellos porque había visto que tenía muchísimo talento y mi papá me llevó a hacer una pequeña prueba. Fui campeona de esos juegos nacionales”.

Y esa consagración la llevaría a recibir el llamado para formar parte de la Selección Sub 17 venezolana con la cual disputó luego el Sudamericano en Bolivia, en el año 2012. Lastimosamente, Venezuela no conseguiría la clasificación al Mundial, sin embargo, esa experiencia la ligaría para siempre a la redonda.

Luego de volver a disputar juegos nacionales y pasar por otra escuela de fútbol en San Cristóbal (Táchira), la profesionalización del fútbol femenino en Venezuela la encontraría con otro desafío por delante: “Hago mi debut profesional en la Superliga de Venezuela participando con el Deportivo Táchira y salimos terceras en el torneo. Después, me fui a Ecuador habiendo terminado mis estudios universitarios”.

Con el título de Licenciada en Educación Física, Deporte y Recreación, Ecuador sería otro destino donde sumaría una nueva experiencia como jugadora, la de disputar una Copa Libertadores: “Jugué en el Ñañas y en 2018 nos consagramos finalistas, fuimos subcampeonas de la liga que era amateur y se profesionalizó al año siguiente. Ese año 2019 era sede Ecuador de la Libertadores y allí jugué mi primera copa”.

Dos años en Ecuador y la pandemia del Covid-19 la encontró en Venezuela. Allí se quedó jugando en el Táchira, dos años después emigraría a Colombia para defender los colores de Millonarios y de Deportivo Ibarra para, finalmente, volver a Venezuela y disputar su segunda Copa Libertadores representando a ADIFFEM en 2024.

Y por fin, en 2025, Maryury Sánchez llega a la Argentina y se calza la camiseta de Platense, con tanta mala suerte que la segunda parte del año no pudo jugar por una lesión. En el Calamar conocería a Matías Raia y a Federico Villalba, entrenador y preparador físico de Barracas Central: “Fueron entrenadores en Platense. Sabían un poco de mi situación, que no la estaba pasando bien, y había incertidumbre porque no sabía qué iba a pasar conmigo”.

Para una jugadora con la experiencia que traía Maryury jugando en 4 países y disputando torneos internacionales, el llamado de Matías para jugar en la divisional más pequeña del fútbol argentino la sorprendió: “Me comentaron un poco sobre la estructura, sobre la forma de trabajar, de los espacios, de la dinámica. Tomé la decisión de ir a probar, para ver por mí misma esto que me estaban diciendo, que había buenos tratos, que había muy buenos manejos y decidí apostar por eso. Efectivamente era todo real”.

La venezolana encontró en Barracas Central un lugar de pertenencia: “Me siento muy cómoda, muy tranquila, como en casa, es un Barracas que nos brinda espacios, nos brinda herramientas, oportunidades. Detrás de estos resultados hay una institución, hay una estructura armada y consolidada que nos da ese empuje. Tenemos una buena base sólida para poder trabajar cómodas como futbolistas”.

Y si de resultados hablamos, las Guapas se encuentran en la recta final del torneo, con una primera ubicación ideal, a tres puntos de distancia del segundo. Maryury estuvo ausente algunas fechas por lesión, sin embargo, hace dos partidos volvió con juego y goles para seguir sumando su grano de arena al sueño de las barraqueñas: “La dirigencia, el staff y el Cuerpo Técnico bajan muy bien los lineamientos y nosotras tenemos muy claro lo que queremos, queremos el ascenso, queremos protagonizar porque los colores nos importan, la camiseta nos importa”.

Para cerrar, Maryury nos deja una reflexión sobre el grupo que integra y que la definen como futbolista: “Son chicas muy solidarias, te podría nombrar una por una, pero la realidad es que son chicas muy empáticas con las cuales formamos un lindo grupo, una linda familia. Obviamente, como todo grupo, capaz cada cual tiene sus pretensiones individuales pero que siempre sea lo colectivo lo que esté como prioridad. Porque lo colectivo es más importante que cualquier otra cosa”.

¿Y vos Maryury? ¿Qué querés?

“Yo, particularmente, siempre tengo ese deseo de querer apostar, de querer ganar, de querer hacer algo diferente, no ser una más, no lo voy a negar, me gusta resaltar. Pero no dejo de pensar también en darle protagonismo a mis compañeras y cuando puedo digo: vamos para adelante, toma la pelota, cóbrala tú, date la confianza. Porque la idea es que todas brillemos juntas”.

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